El éxito sin honor es un fracaso.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Mejor solo que mal acompañao.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
A enemigo que huye, puente de plata.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Hijo casado, vecino airado.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Una mentira puede matar mil verdades.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Hombre harto, no es comilón.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Palo dado ni Dios lo quita.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
El amor hace iguales a los que no lo son.
No es bueno huir en zancos.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
A la hija mala, dineros y casalla.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Si ofendes serás ofendido