Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
A liebre ida, palos al cubil.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Al amo comerle y no verle.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Burla con daño, no cumple el año.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
El sarampión mata a lo traidor.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Los celos son el amor propio de la carne
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Un hombre sin relación, es un hombre muerto.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
No te metas en querellas ajenas.
A gran culpa, suave comprensión.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.