Tretas y tetas pueden más que letras.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
El miedo guarda la viña.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Sal no se cuenta con que es salado.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Casa de Dios, casa de tos.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
El pan es freno del vino.
Casa de mantener, castillo de defender.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Ignorante y burro, todo es uno.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Salvarse por los pelos.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Saber es poder.
El trabajo del lino no es fino.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.