La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
El necio dispara pronto sus dardos.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
La crianza aleja la labranza.
Una obra acabada, otra empezada.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
No ensucies donde comes.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
A gran calva, gran pedrada.
Borracho que come miel, pobre de él!
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
El mal de tonto, no tiene cura.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Sal derramada, quimera armada.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Lo malo sin maestro se aprende.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Guardia viejo no cae en gancho.