A lo que no puede ser paciencia.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Ocasión perdida, para siempre ida.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Mala olla y buen testamento.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Hay que creer, rajar o desastillar.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Con los descuidados, medran los abogados.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
La ignorancia es muy atrevida.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
De luengas vías, luengas mentiras.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Dios no se queda con nada de nadie.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
El que rompe, paga.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.