Quien no miente no viene de buena gente.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
De boca para fuera.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
Dios aflige a los que bien quiere.
Componte para el marido y no para el amigo.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
Amor por cartas son promesas falsas.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
La soledad no trae felicidad.
La gloria del amante es la persona amada.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Refran viejo, nunca miente.
Entre amigos no hay cumplidos.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Quien se excusa se acusa.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Papel, testigo fiel.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Al mal dar, tabaquear.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
La ingratitud embota la virtud.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.