La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Quien dice lo que no siente, miente.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
A más años, más desengaños.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Por un clavo se pierde una herradura.
Los celos son el gusano del amor.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
El papel que se rompa él.
A traidor, traidor y medio.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Justo peca en arca abierta.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Buena olla y mal testamento.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
El que no se consuela es por que no quiere.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Casamiento malo, presto es concertado.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Mata, que Dios perdona.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Nunca falta un roto para un descosido.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
El interés mata la amistad