Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Ante la duda, la más madura.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Hablar hasta por los codos.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Salud perdida, salud gemida.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Más puede Dios que el diablo.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
El que calla, otorga.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La misa, dígala el cura.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Cuentas claras conservan amistades.
No saber de la misa la media.
Dulce y vino, borracho fino.
El gozo en el pozo.
Que dulce queda la mano al que da.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Aire colado, a muchos ha matado.
El hambre es una fea bestia
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.