De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
El corazón engaña a los viejos.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
Quien ríe y canta su mal espanta
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
La confianza da asco
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Estás probando tu propia medicina.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Hebra larga, costurera corta.
Más groso que el Guelpa.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Es pan comido.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Dame rojura y te daré hermosura.
A gran pecado, gran misericordia.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Carne a carne, amor se hace.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
La suerte es de los audaces.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Dar una fría y otra caliente.
Quien nada pide, nada recibe.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Camino amplio y llano, camino no inaugurado.