No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Errando errando, se va acercando.
Entre pillos anda el juego.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Amor forastero, amor pasajero.
Meterse en la boca del lobo.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
El que demonios da, diablos recibe.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Las prendas de ropa son alas.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Un suspiro es poco alivio.
Decir, me pesó; callar, no.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Acertar errando es suerte y no talento.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
A chica cama, échate en medio.
Julio, siega y pon tres cubos.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Un indio menos, una tortilla mas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Paga para que te acrediten.
A Dios, lo mejor.