Quien siembra, siega.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Feo, pero con suerte.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
La gota que derramó el vaso de agua.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Lo que hace Dios es lo mejor.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Mal ojo le veo al tuerto.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Todo lo mudable es poco estimable.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
El que no agradece, al diablo se parece.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
En largos caminos se conocen los amigos.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
El ladrón juzga por su condición.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Grano a grano, se llena el granero.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Boca sin dientes, casa sin gente.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Palabra de boca, piedra de honda.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.