En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
La esperanza mantiene.
Oir a todos, creer a pocos.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
La virtud es de poco sueño.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El que con locura nace, con ella yace.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Haciendo se aprende a hacer.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
De la esperanza vive el cautivo.
Ruego y derecho hacen el hecho.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Perro flaco soñando con longaniza.
A lo que no puede ser paciencia.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
La oprtunidad la pintan calva.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Dar palos de ciego.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Paciencia piojo que la noche es larga.