Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Palabra de cortesano, humo vano.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Hay que ver para creer.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
La esperanza alegra el alma.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El hablar mismo idioma.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Renegad de viejo que no adivina.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Hacer pinitos.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
La mentira busca el rincón.
Tu hablar te hace presente.
Llegar al humo de las velas.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
La muerte hace reflexionar.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Hacer una cosa en un avemaría.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Cual andamos, tal medramos.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.