Pan ajeno nunca es tierno.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Querer matar dos moscas de un golpe
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Al saber lo llaman suerte.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Joven intrépido no deja memoria.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
La mentira es animal de quinta vida.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
El que poco tiene a poco aspira.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Lo que hoy es, mañana no es.
Quien dice lo que no siente, miente.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Lo que no se conoce no se apetece.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
La inteligencia anula el destino. Mientras piense un hombre es libre
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
El hombre pone y la mujer dispone.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Dando dando, palomita volando.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Saber más que Merlín.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Juramento, juro y miento.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.