Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Vale más tener que no desear.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Hacer oídos de mercader.
El ojo quiere su parte
Mulas y putas siempre piensan unas.
Confesión hecha, penitencia espera.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Cortesías engendran cortesías.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Gozo que no se comunica, se achica.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Juego y bebida, casa perdida.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Madruga y verás; busca y hallarás.
La muerte es imprevisible.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Vamos a ver dijo el ciego.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Hacerse de la vista gorda.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Dar una de cal y otra de arena.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Tierra por medio, para poner remedio.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.