Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Una palabra deja caer una casa.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
La imagen de la amistad es la verdad
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
La esperanza es el pan de los pobres.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Esperanza que consuela, que no muera.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Fiar, en Dios y en otro no.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Para que quiere cama el que no duerme.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Días y ollas hacen grandes obras.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
La morena, de azul llena.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Casa hecha y mujer por hacer.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Amanecerá y veremos.