La mucha tristeza es muerte lenta.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
La nieve presagia una buena cosecha.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Con la misma vara que midas serás medido.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
A gran seca, gran mojada.
Suegra y sin dinero, al brasero.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Dame venta y te daré cuenta.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Cara de beato y uñas de gato.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Mujer casada, casa quiere.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
De todas maneras, aguaderas.
Bondad con hermosura, poco dura.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
A chico santo, gran vigilia.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
Echarle mucha crema a sus tacos
Arandino, borracho fino.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Haz ciento y no hagas una, y como si no hubieras hecho ninguna.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.