Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Lección dormida, lección aprendida.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
La buena vaina no hace buena la espada.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
En el amor solo el principio es divertido
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
La casa caída, el corral agrandado.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
El diablo nunca duerme.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Cada loco con su tema.
El que no arriesga, no pasa el río.
La vida es así, y el día es hoy.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Hablar más que lora mojada.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Obra bien empezada, medio acabada.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Necio que sabe latín, doble rocín.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.