Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Algo es algo, menos es nada.
Sustos y disgustos matan a muchos.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
La cara del santo hace el milagro.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
En el camino se enderezan las cargas.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Ignora al ignorante.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
En chica cabeza caben grandes ideas.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El que algo debe, no reposa como quiere.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
No hay duelo sin consuelo.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Alabanza propia es vituperio.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Llora tus penas y deja las ajenas.
El muerto delante y la griteria atrás.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Nunca anochece donde se ama.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
El primer amor nunca se olvida
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Cosa muy querida, presto perdida.