Vísteme despacio que estoy de afán.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Ahora adulador, mañana traidor.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Las flores son para los muertos.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
No hay tonto para su provecho.
La alegría da miedo
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
A marido ausente, amigo presente.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Donde hay confianza, da asco.
Hay amores que matan.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Perdona el error, pero no lo olvides.
La mujer rogada y la olla reposada.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Por las vísperas se conocen los santos.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
La moda no incomoda.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Invierno claro ni en verano nublado.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Cuanto más amistad, más claridad.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Aire gallego, escoba del cielo.