Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Hacer pinitos.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Iglesia, o mar, o casa real.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Ir por los extremos no es de discretos.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
El loco, por la pena es cuerdo.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
La rueda de la fortuna nunca es una.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Es demasiado necio para ser loco.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Ama profunda y apasionadamente.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Joven intrépido no deja memoria.
Visitas, pocas y corticas.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Del falso bien viene el auténtico mal