La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Nada puede dar quien nada tiene.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Ser un mordedor de pilares
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
No comas ansias.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
A veces perdiendo se gana.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Quien no se arriesga no cruza el río
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Quien no arde en llamas no inflama
Vale más tener que no desear.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Promete poco y haz mucho.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Para presumir hay que sufrir.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Mal duerme quien penas tiene.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
El que bien te quiere no te engaña.