Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Necio es quien con necios anda.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
No hay año sin desengaño.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
A la sombra del favor, crecen vicios.
La suerte es de los audaces.
El vientre lleno aunque sea de heno.
No hay alegría sin aburrimiento
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Un indio menos, una tortilla mas.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Claridad, y no en el caldo.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Las cosas de palacio van despacio.
A manos frías, corazón ardiente.
Buena vida si refrenas tu ira.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Pueblo chico infierno grande.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
De la vista nace el amor.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Por los ojos entran los antojos.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.