Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Cada cabeza es un mundo.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Donde se pace, que no donde se nace.
Río cruzado, santo olvidado.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Es tonto, pero se mete en casa.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
O la bebes o la derramas.
Nadie da nada a cambio de nada.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Abriles y condes, los más traidores.
Las horas amargas, son mucho más largas.