El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
A refajo verde, ribete encarnado.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La suavidad domina más que la ira.
Malo es quien es bueno por interés.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Comer arena antes que hacer vileza.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
De padres gatos, hijos michinos.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
La adoración es una admiración trascendental
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Dios da las nueces, pero no las parte.
El inferior paga las culpas del superior.
Dios castiga sin dar voces.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
El buen libro de las penas es alivio.
Nunca llueve a gusto de todos.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
De airado a loco va muy poco.
Borrón y cuenta nueva.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Es mejor deber dinero y no favores.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Hurta y reparte, que es buen arte.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Son muchos los hijos del muerto.
Quien da para recibir no da nada