El hambre aguza el ingenio.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Me cortaron las piernas.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Colgar los guayos.
Hacerle a uno la pascua.
No hay altanería que no amanece caída.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
A Dios rogando y con el mazo dando.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Lo único permanente es el cambio.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Incluso el día más largo tiene un final
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Eso es regar fuera del tiesto.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
El miedo guarda la viña.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
La libertad vale más que el oro
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
El mono vestido de seda mono se queda
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Mujer ventana, poco costura.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Codicia mala, el saco rompe.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Errando errando, se va acercando.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.