Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Dios no desampara a sus hijos.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Dos es compañía, tres multitud.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
El que se apura, poco dura.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Más haces callando que gritando.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Para buena vida, orden y medida.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
No hay secreto si tres lo saben.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Por unas saludes, no te desnudes.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Abril llovedero, llena el granero.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
El amor reina sin ley
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Las medias, ni en los pies son buenas.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.