Decir bien y obrar mejor.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Un buen día vale por un mal mes
Quien canta, su mal eta.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Años de nones, muchos montones.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Quien hace preguntas no es tonto.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Hoy te lo dice tu amiga.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
De uvas a peras.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Los experimentos, en casa y con gaseosa.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Cada pez en su agua.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Del mal vino, buena borrachera.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Beneficios son cadenas de obligación.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.