El ignorante es poco tolerante.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Hablar por la boca del ganso.
Quien ríe y canta su mal espanta
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Saber de pobre no vale un duro
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Yegua cansada, prado halla.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
La tierra será como sean los hombres.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Más claro no canta un gallo.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Ron, ron; tras la capa te andan.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
De desgraciados está el mundo lleno.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
A mi, mis timbres.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
A largos días, largos trabajos.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Si no sobra es que falta.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.