A mala suerte, envidia fuerte.
Burlas de manos, burlas de villanos.
El que no enseña no vende.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Pereza, llave de pobreza.
Más vale loco que necio.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
La fortuna es madrina de los necios.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
Quien desprecia, comprar quiere.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
No te asombres por poca cosa.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Boca sucia no habla limpio.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Del uso viene el abuso.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Donde hay confianza, da asco.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
A barba moza, vergüenza poca.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Nadie se meta donde no le llaman.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.