Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
El que poco pide, poco merece.
Quien nada pide, nada recibe.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
El que tonto nace, tonto muere.
El mal comido no piensa.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Acertar errando es suerte y no talento.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Mejor precavido, que arrepentido.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
El que se escusa, se acusa.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
El mal que no tiene cura es la locura.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El que mucho habla, mucho yerra.
De sabios es variar de opinión.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Quien no se arriesga no cruza el río
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Ver y no tocar, se llama respetar.
No hay tonto para su provecho.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Este navega con banderita de pendejo.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.