El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Quien tiene candela, jamás se congela.
A escote, no hay nada caro.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
No te fíes del enemigo que duerme.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Es más fea que una noche oscura.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Para colmo de males, tratar con animales.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Tenés cola que te machuquen.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Burro empinado, por hombres es contado.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Más fácil es caerse que levantarse.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Es tiempo de vacas flacas
Gente castellana, gente sana.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Raton que solo conoce un agujero pronto cae del gato en el garguero.
Desbarata hasta un balín.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Nadie quiere la salud más que el paso.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Barco viejo, mal navega.
Nadie arrebañando engorda.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.