La ausencia y la muerte mucho se parecen.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
De ruin madera no harás buena mesa.
Perro no come perro.
Del mirar nace el desear.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Son nones y no llegan a tres.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Hacer una montaña de un grano de arena.
El agua ni envejece ni empobrece.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Plata en mano, culo en tierra.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Engordar para morir es mal vivir.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Le dan la mano y se toma el pie.
La palabra es playa, el silencio oro.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
En poca agua, poco se navega.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
No nada más de pan vive el hombre.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
No hay doctrina como la de la hormiga.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
A espaldas vueltas, memorias muertas.