El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
En todas partes tiene la semana su martes.
En mala casa, mal amo y mala masa.
A la vejez, dinero y mujer.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
De sabios es cambiar de parecer.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Ganado suelto bien retoza.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Como es la mujer, así es la casa.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
En Febrero busca la sombra el perro.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Dar una fría y otra caliente.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Una en el papo y otra en el saco.
Un loco hace ciento.
Burro adornado, busca mercado.
Armas y dineros buenas manos quieren.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Cazador y cazado confían en Dios.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Donde se pace, que no donde se nace.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Hijo de gato caza ratón.
Señal fija de agua, verla caer.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Fiate de Dios y no corras.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Solo como Adán en el día de la madre