Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Cuando canta la rana, buena semana.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Lobos de la misma camada.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
La mujer rogada y la olla reposada.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
La ruana no es para el primer aguacero
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
O Corte o cortijo.
Cerrado a cal y canto.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Suegra, ni de barro es buena.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
El vino abre el camino.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
En la duda, ten la lengua muda.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.