A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Lo barato, sale caro.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Del monte sale, con que se arde.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
A perro macho lo capan una sola vez
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Si las paredes hablaran.
Bestia alegre, echada pace.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Casa cerrada, casa arruinada.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Donde entra beber, sale saber.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
Haciendo se aprende a hacer.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
A caballo grande, grandes espuelas.
De suerte contentos, uno de cientos.
Reniego de señora que todo lo llora.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.