Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Para muestra basta un botón.
Hombre prevenido vale por dos.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Siempre que llueve, escampa.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Creer a pie juntillas.
Al endeble todos se le atreven.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Lo que mucho se usa, poco dura.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Meterse en la boca del lobo.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Ni miento ni me arrepiento.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Llegaste como agua en Mayo.
Haz lo que haces.
No ofende quien quiere sino quien puede.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
La que da beso da d'eso.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Qué pacaya te echaste encima!
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
A donde va la gente, va Vicente.
Julio calorero, llena bodega y granero.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
A cama chica, echarse en medio.