Contigo me entierren, que me entiendes.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Quien escucha, su mal oye.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
La buena mula en el establo se vende.
A la mula vieja, alivialé la reja.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A la zorra, candilazo.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Hombre refranero, medido y certero.
Lo escrito, escrito esta.
Hablando mal y pronto.
Yo que callo, piedras apaño.
El que quiere besar, busca la boca.
Ruego y derecho hacen el hecho.
A mala lluvia, buen paraguas.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Con pan, hasta las sopas.
Quien calla otorga
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
A viña vieja, amo nuevo.
Por unas saludes, no te desnudes.
Mujer muerte, siete a la puerta.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
Bien o mal, casado nos han.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
La soga, tras el caldero.
Hebra larga, costurera corta.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Lento pero seguro.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Se queja más que la llorona.