Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Que la haga el que la deshizo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Te conozco, pajarito.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Quien destaja no baraja.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Amor breve, suspiros largos
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Mear sin peer, rara vez.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Del ahorro viene la posesión.
Ojo por ojo, diente por diente.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Una van de cal y otra van de arena.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Real ahorrado, real ganado.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Bien o mal, junta caudal.
A manos frías, corazón ardiente.
Haber de todo, como en botica.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Cada cual en su corral.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.