Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Haber de todo, como en botica.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Para muestra basta un botón.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Creer a pie juntillas.
Al endeble todos se le atreven.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Ni miento ni me arrepiento.
Qué pacaya te echaste encima!
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Meterse en la boca del lobo.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Llegaste como agua en Mayo.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Haz lo que haces.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
A donde va la gente, va Vicente.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
La que da beso da d'eso.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Julio calorero, llena bodega y granero.
El uno por el otro la casa sin barrer.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
No ofende quien quiere sino quien puede.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Año de nieves, año de bienes.