Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Cuanto más haces, menos mereces.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Pedir las perlas de la virgen.
A palabra necias, oídos sordos.
Tranquilidad viene de tranca.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Del agua mansa se asombra el perro.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
El que no ama, no se desilusiona.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
El que presta, a pedir se atiene.