Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Alabanza propia es vituperio.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Para presumir hay que sufrir.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
No basta parecerlo, hay que serlo.
A razón de catorce, siete es la media, venticinco mujeres cincuenta tetas, y si son de gorrina...cientocincuenta.
Al dedo malo, todo se le pega.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Hacer de su capa un sayo.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Más querría servir que recibir.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
No somos nadie, y menos en traje de baño.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Ambicioso subido, pronto caído.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Antes cabeza de ratón que cola de león.