Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Dichosos los ojos que te ven.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Nuestro gozo en un pozo.
El último que se pierde es la esperanza.
Una sola mano no aplaude.
El que no pierde, algo gana.
La virtud es de poco sueño.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cada cual a lo suyo.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
No hagas bien sin mirar a quien.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.