La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Ser el último orejón del tarro.
En casa llena el loco no se apena.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Mal es acabarse el bien.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Antes de criticar, mírate la cola.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
La que da beso da d'eso.
Más vale despedirse que ser despedido.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Al mal segador la paja estorba.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Pon y te llamaran gallina.
El que calla, no dice nada.
Dos no riñen si uno no quiere.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Me importa un comino.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
A viña vieja, amo nuevo.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.