Depende de cómo caigan las cartas
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Bien se lava el gato después de harto.
Estás entre la espada y la pared.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Aquí el más tonto hace relojes.
Atente al santo y no le reces.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Lo comido por lo servido.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
El que no ama, no se desilusiona.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Dan darán, dicen las campanas.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Hay que convivir; pero no conbeber.
En amores, los que huyen son vencedores.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
¿Quien es tu hermano?. El vecino más cercano.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
El que juega con fuego, se quema.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Buena muerte es buena suerte.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
El que primero se levanta primero se calza.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
De pico, todos somos ricos.
Del monte sale, con que se arde.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
La soga, tras el caldero.
Bien juega quien mira.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
El gato gruñón, no caza ratón.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.