Padres viejos, hijos huérfanos.
Vale más ser ralos que calvos.
Picha española no mea sola.
Yernos y nueras, en las afueras.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Más peligroso que mono con navaja.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
A cada santo le llega su día.
A buena suela, mala pieza.
Hijos y hogar, son la única verdad.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
La bondad, quien la tiene la da.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Los bienes son para remediar los males.
Lo poco, nunca dio mucho.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Le dijo la sartén al cazo.
Año de nieves, año de bienes.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
El mono sabe el palo al que trepa.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Buena vida, padre y madre olvida.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Los compañeros de cama se escogen de día
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Al pino por donde vino.
Con pedantes, ni un instante.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.