Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
A confesión de parte relevo de prueba.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
A Dios, nada se le oculta.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
La mala fe, no pare hembra.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
La salud no consiste en estar delgado o gordo.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Callando el necio, se hace discreto.
Vicio no castigado crece desatado
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Vida bien concertada, vida holgada.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El corazón no sabe mentir
A palabras necias, bofetones.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Mal oledor, mal catador.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Hombre anciano, juicio sano.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El uno por el otro la casa sin barrer.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.