Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
A palabra necias, oídos sordos.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Al loco y al aire, darles calle.
Boca de miel y manos de hiel.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
A grandes males, grandes enfermos.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Todo en exceso hace daño.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
El que habla es el que peca.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Quien se excusa se acusa.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Roma, acuerdos y locos doma.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.