Hay más santos que nichos.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Cada palito tiene su humito.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Mala boca, peces coma.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Hija que casas, casa que abrasa.
Cada altar tiene su cruz.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Buena olla y mal testamento.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Hacer agua los dientes.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Más vale callar que con borrico hablar.
A burlas, burlas agudas.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Mal de locura, solo la muerte cura.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Palabras sin obras, barato se venden.