Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
O todos moros o todos cristianos.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Tan rápido como un chisme.
Piedra movediza no cría moho.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Calma piojo que el peine llega.